martes, 13 de mayo de 2014

Roberta Iannamico




El baldío

El baldío es abierto como un mar
lo cruzamos yo y mi amiga
el burro por delante
pinchan los yuyos en las patas sin medias.
En el verano venía el circo
no nos interesaban ni los elefantes ni los tigres
ya los conocíamos de las películas
pero sí un caballito enano
que tenía un ojo de cada color.
Sarco.
Un ojo azul y otro marrón se llama sarco.
Después vinieron los chistes
tiene un ojo marrón y otro a- zu- lado
pero era para disimular que al caballo lo queríamos para nosotras
nos habíamos enamorado de él
puede estar un día en cada patio
o en el baldío.
El sarco en el baldío.
Si se puede mirar descampado y saber si viene tormenta
yo voy a mirar los ojos de mi caballo
el azul si quiero ver el mar
el marrón si quiero ver la tierra.
Por la ventana que da afuera me dicen
sabías que pascual se fue al cielo
yo digo que sí pero es mentira
el caballo y el abuelo corren por el mar abierto
por el campito de la muerte baldía
se pinchan las patas.
Justo cuando estoy por la mitad
tengo que volver para tomar la leche
no sé qué hay en el fondo del baldío
nunca llegué hasta la tormenta.



Un amigo del tío


Un amigo del tío
Grandote
Tirado en la playa
Un perro lo despierta
Tirándose sobre su espalda
Me interesa sobre todo
La parte en que el chabón
Acaricia al perro
Sarnoso
Cubriéndose las manos
Con las mangas del pulóver.



Dije chau

Dije chau
Y me fui a vivir a las lechugas
Con esas sábanas
El camisón
No vale la pena
Suave
Rugosa
La lechuga
Tierna
fresca
es un hogar
ideal para el verano
verde claro
con transparencias
permite que pase
la luz del sol.



Roberta Iannamico
De "Tendal" - Ediciones Del Diego (2012). También publicado en formato Ebook



Poeta, pedagoga y música. Nació en la ciudad de Bahía Blanca en 1972. Vive en Villa Ventana, pcia. de Buenos Aires.

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

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