sábado, 22 de julio de 2017

Carlos Aprea




Mainstream


El finado tío Pepe,
tensionado, mientras giraba
la terraja sentenció:
esta peste del rock pasará pronto,
estaba seriamente convencido,
igual que sus ingenieros: las fuerzas morales
prevalecerán, auguraba por el 71.
Yo cruzaba los dedos y escondía
el último de Zeppelin. En casa
el transgresor había sido el uruguayo Sosa
y se había muerto por los excesos
de la noche, ahora los mayores soportaban
Alta Tensión como las moscas.
El cambio climático ha sido en estos años
una dura realidad para la especie.
En las casas ocupadas del barrio,
en los autos tuneados que pasan alardeando:
reguetón o alguna cumbia nueva, ahora
que son días de fiesta.
Yo, que no estoy convencido
de casi nada, escucho en casa
los viejos vinilos.
Pasaron de moda pero no de mí.
Otra pelea de pobres contra pobres,
siempre lejos de la corriente principal.




El agua y el aceite


En  las manchas del colchón
habita oculto el pasado.
Mientras vamos a la escuela
las putas de la vuelta de casa,
madre e hija, salen a saludarnos
desde la tapera del fondo,
una pintura de Molina Campos,
ballenas voluptuosas, pintarrajeadas,
con toda la resaca de la madrugada.
En el recreo los más grandes
dicen que la rubia tiene uterina,
Martita. desde su pupitre
se ladea, levanta el guardapolvo
y pide que nos despidamos de ella
autobiografiándole los glúteos.
Doña Martina ve nuestros pecados
en el aceite vertido sobre el agua.
Las gotas se estiran sobre el plato.
Estás ojeado, nene. Te lo están mirando
mucho las mujeres, Teresa.



Carlos Aprea
De "Villa Elvira"  -  Pixel Editora   (2014)



Nació y reside en La Plata, Buenos Aires. Es escritor y actor.

Imagen extraída: http://60let.com/2015/04/07/trend-researcher-to-be-against-the-mainstream-now-fully-mainstream-2/

miércoles, 5 de julio de 2017

Leopoldo Castilla




ANIMAS


A Anibal Alfaro



Un silbido largo,
haraposo, final,
le hace un tajo a la tarde.
Alguien dice: "son ánimas".

         Y el niño que oye todo
sabe que el día que resta
colgará boca abajo
desinflándose
como una camisa en la soga de la ropa,
que no caerá la noche en la ciudad
hasta que se sepa
el nombre de ese muerto
que vino a desterrarnos.

No hay sutura
           de
                 tiempo
                          en
                                 tiempo.

Los hombres no se alarman. A veces
pasan por aquí
bandadas de otro mundo.




EL HUESPED


A Pilar Becerra

No puede salir
            sin herirse
                         de las indefensas nubes.

Los amigos le dejan un rincón,
que haga noche en su pantano
como un muerto al que le dura
                        un agua enferma

y él arranca ramas de su desiquilibrio
construye un cubil
hasta que vuelva el día
y le vengue los ojos.

Mientras la oscuridad lo cicatriza

fuera
           sólo
                     lo inhumano amanece.



HOMBRE EN EL UMBRAL


A Edmundo del Cerro

Empantanado en su propio pelo
desnudo en sus cinco pantalones
grasoso
comido por sus dientes
hundido en el umbral
                       tiene un solo recuerdo.

                       La vida pasa

sólo él
            nace y nace
                        y no sale

nace y nace
            y no entra.



Leopoldo Castilla
De "NUNCA" - Ediciones Último Reino (2001)

Primer Premio de Poesía, Fondo Nacional de las Artes 2000


Nació en Salta, 1947.

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com